Descubrir a Karl Ove Knausgard como escritor ha sido todo un
acontecimiento. Hace siete años, este autor noruego emprendió un descabellado
proyecto en el que se propuso relatar su vida en seis volúmenes; lo llamó Min Kamp (Mi lucha) y La muerte del
padre (Bok 1) es el primero de estos seis libros. Knausgard puso el punto final a
esta magnum opus en otoño de 2011,
aunque en España sólo se han publicado los primeros cuatro volúmenes hasta la
fecha.
En este viaje sin parangón encontramos a un Proust
contemporáneo en busca de su tiempo perdido, a un hombre embarcado en una
odisea interior que lucha por sobrevivir a sus frustraciones y por
reconciliarse con su pasado. Nadie como Knausgard es capaz de desmenuzar hasta
lo más exiguo los recuerdos, las emociones, los sentimientos y el dolor que le
provoca la vida, es un maestro de la disección, explora hasta el último recodo
de sus experiencias por si así puede hallar un poco de consuelo o de sentido a
su existencia.
En La muerte del padre
nos adentramos en la relación del autor con su padre alcohólico, un hombre que
en sus últimos años se emborracha hasta morir convertido en un despojo. La
muerte de su padre nos lleva a conocer a un Karl Ove joven: el muchacho que va
al instituto y que conoce por primera vez el amor, el sexo, el alcohol; el
chico que ama la literatura y siente pasión por la música rock; el adolescente
serio y angustiado que vive con una madre cariñosa pero ausente y un padre
iracundo, imprevisible y distante al que odia “como sólo se puede odiar a un padre”.
“… Y en mi caso, ¿quién
había sido mi padre para mí?
Alguien cuya muerte
había deseado.
Entonces, ¿por qué
todas esas lágrimas?”
Es muy difícil describir las sensaciones que me produjo leer
cómo Knausgard nos relata la relación con su padre, ese pozo negro del que no
sabe cómo salir, cómo creyó que la muerte de ese progenitor odiado le
proporcionaría alivio y comprensión, pero que sin embargo no hizo más que
ahondar en ese infierno que fue su infancia, las nuevas preguntas que su
ausencia trajo, cómo éstas afectan a su percepción como hombre adulto que es
ahora, cómo condicionan su rol como padre.
Si La muerte del padre nos
cuenta la relación de Knausgard con su padre, Un hombre enamorado, el segundo libro, nos relata su vida conyugal;
el tercero, La isla de la infancia,
nos trasporta a los primeros años de la vida de Karl Ove. Bailando en la oscuridad, el cuarto volumen publicado poco antes del verano, nos lleva a conocer a un Karl Ove que, con 18 años, se enfrenta a su primer trabajo como maestro y a su recién descubierta pasión: escribir.
Esperaré con impaciencia los dos volúmenes restantes, pues
con los cuatro primeros ya he podido constatar que este autor noruego es un
escritor brillante, que está muy alejado del circuito comercial de libros y
que, sin embargo, ha logrado llegar a millones de lectores en todo el mundo.

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