domingo, 14 de agosto de 2016

La muerte del padre, Karl Ove Knausgard


 

Descubrir a Karl Ove Knausgard como escritor ha sido todo un acontecimiento. Hace siete años, este autor noruego emprendió un descabellado proyecto en el que se propuso relatar su vida en seis volúmenes; lo llamó Min Kamp (Mi lucha) y La muerte del padre (Bok 1) es el primero de estos seis libros. Knausgard puso el punto final a esta magnum opus en otoño de 2011, aunque en España sólo se han publicado los primeros cuatro volúmenes hasta la fecha.


En este viaje sin parangón encontramos a un Proust contemporáneo en busca de su tiempo perdido, a un hombre embarcado en una odisea interior que lucha por sobrevivir a sus frustraciones y por reconciliarse con su pasado. Nadie como Knausgard es capaz de desmenuzar hasta lo más exiguo los recuerdos, las emociones, los sentimientos y el dolor que le provoca la vida, es un maestro de la disección, explora hasta el último recodo de sus experiencias por si así puede hallar un poco de consuelo o de sentido a su existencia.

En La muerte del padre nos adentramos en la relación del autor con su padre alcohólico, un hombre que en sus últimos años se emborracha hasta morir convertido en un despojo. La muerte de su padre nos lleva a conocer a un Karl Ove joven: el muchacho que va al instituto y que conoce por primera vez el amor, el sexo, el alcohol; el chico que ama la literatura y siente pasión por la música rock; el adolescente serio y angustiado que vive con una madre cariñosa pero ausente y un padre iracundo, imprevisible y distante al que odia “como sólo se puede odiar a un padre”.
 

“… Y en mi caso, ¿quién había sido mi padre para mí?
Alguien cuya muerte había deseado.
Entonces, ¿por qué todas esas lágrimas?”
 


Es muy difícil describir las sensaciones que me produjo leer cómo Knausgard nos relata la relación con su padre, ese pozo negro del que no sabe cómo salir, cómo creyó que la muerte de ese progenitor odiado le proporcionaría alivio y comprensión, pero que sin embargo no hizo más que ahondar en ese infierno que fue su infancia, las nuevas preguntas que su ausencia trajo, cómo éstas afectan a su percepción como hombre adulto que es ahora, cómo condicionan su rol como padre.

Si La muerte del padre nos cuenta la relación de Knausgard con su padre, Un hombre enamorado, el segundo libro, nos relata su vida conyugal; el tercero, La isla de la infancia, nos trasporta a los primeros años de la vida de Karl Ove. Bailando en la oscuridad, el cuarto volumen publicado poco antes del verano, nos lleva a conocer a un Karl Ove que, con 18 años, se enfrenta a su primer trabajo como maestro y a su recién descubierta pasión: escribir.
Esperaré con impaciencia los dos volúmenes restantes, pues con los cuatro primeros ya he podido constatar que este autor noruego es un escritor brillante, que está muy alejado del circuito comercial de libros y que, sin embargo, ha logrado llegar a millones de lectores en todo el mundo.
 
 
 
 

 

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