domingo, 14 de agosto de 2016

La casa de los dioses de alabastro, Magdalena Lasala



La casa de los dioses de alabastro narra la historia de la familia Zaporta: Gabriel Zaporta y su esposa Sabina de Santángel vivieron en la Zaragoza del siglo XVI. Él fue uno de los comerciantes más poderosos de la época y su ascendencia judía no le impidió acceder a la nobleza y financiar obras particulares de una riqueza artística destacada incluso en la preciosa Zaragoza renacentista, a la que llamaban “la Florencia española.”

Tras su matrimonio con Sabina de Santángel, también de familia de mercaderes judeoconversos, se comenzó la remodelación de la Casa Zaporta, que consistió básicamente en la construcción de un nuevo patio en estilo renacentista aragonés labrado con gran riqueza: la decoración de las columnas antropomórficas y las escenas mitológicas conformaban una simbología astrológica en la que se deseaban los mejores augurios y se expresaba el horóscopo favorable del reciente matrimonio.

Y es a este magnífico patio a donde Magdalena Lasala nos traslada para contarnos una historia mágica protagonizada por una casa llena de secretos y unas mujeres poderosas e inolvidables que conforman la estirpe de las mujeres Santángel.

“Fue norma en la familia Santángel que las mujeres nacidas ya cristianas llevaran los nombres de las ajusticiadas por la Santa Inquisición para completar las vidas de aquellas…”

En un tiempo en que el paganismo, los orígenes judíos y el poder femenino son incansablemente perseguidos y duramente castigados por el Santo Oficio, estas mujeres deberán luchar para escapar de la maldición que las persigue y para ello tendrán que descifrar los mensajes que el joven Jabir, arquitecto del patio de la casa, ha dejado tallados en sus columnas y paredes de alabastro donde, se dice, está escrito el destino de la familia y el futuro de la propia ciudad de Zaragoza.

La mezcla de realidad y ficción que nos ofrece Magdalena Lasala en esta novela es simplemente perfecta: nos transporta a un lugar que existió y existe, nos presenta a unos personajes que vivieron allí y nos envuelve en una trama elegante que culmina con el fin de todo el esplendor de una ciudad y de una era, narrado con un lenguaje casi poético y con una sensibilidad que nos posará un velo de nostalgia en el corazón.

Conocí a Magdalena cuando yo era una niña de apenas 10 años y ella una joven que veraneaba en la casa de enfrente a la de mi familia. Durante más de 20 años nos encontramos cada verano en el mismo lugar. Tuve el privilegio de ser la receptora de sus primeras publicaciones literarias: me las daba en mano o me las enviaba puntualmente y cariñosamente dedicadas. Su trayectoria como autora desde aquellos primeros cuentos, fábulas y poemas ha sido imparable y hoy es una de las más reconocidas y valoradas escritoras de novela histórica en España.

También es poeta y dramaturga y quiero recomendar encarecidamente sus poemarios Frágil sangrante frambuesa y Arderé en el exilio de tu cuerpo.
 
 
 

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