miércoles, 11 de enero de 2017

Ve y pon un centinela, Harper Lee

¿Quién no recuerda a Gregory Peck en su magistral interpretación del abogado Atticus Finch en la película Matar un ruiseñor (1962)? La novela homónima de Harper Lee fue escrita dos años antes y constituyó un éxito rotundo en la sociedad estadounidense de la época. Cuando se publicó en Estados Unidos, Kennedy había sido elegido presidente y el movimiento por los derechos civiles estaba en pleno auge. El ambiente era perfecto para que la historia de Atticus Finch y la segregación racial en el sur contada a través de una niña de 6 años supusiera un triunfo asegurado.

Durante 54 años se creyó que ésa fue la única novela que escribió Lee en su vida, pero lo cierto es que en otoño de 2014 Tonja Carter, la abogada de la escritora, halló un manuscrito "perdido" hacía 60 años. Se trata de la novela Ve y pon un centinela (Go, set a watchman, 2015). La autora murió en febrero del año pasado, pocos meses después de que su segunda novela viera la luz.

Como mínimo, la historia de este manuscrito es curiosa, ya que cuando se encontró, Harper Lee estaba viva y nunca había dicho a nadie que antes de Matar un ruiseñor escribió, a mediados de los años 50, Ve y pon un centinela. Y más curioso es aún que esta primera novela sea una secuela de la segunda.

La historia se sitúa unos 20 años después del final de Matar un ruiseñor, cuando Scout, la hija de Atticus, regresa al sur, a Maycombe, a visitar a su padre tras pasar muchos años estudiando y trabajando en Nueva York. Con la mentalidad abierta que le ha proporcionado todo ese tiempo en una gran ciudad y con las enseñanzas que su padre les procuró a ella y a su hermano acerca de la igualdad y la justicia y contra el racismo, Scout no puede dejar de sentirse triste, enfadada y defraudada al comprobar lo poco que han cambiado las cosas en Maycomb respecto al racismo y la igualdad de derechos. Ella misma se erige en abanderada de los derechos de los negros en el pueblo y trata de luchar, con más entusiasmo que éxito, contra los prejuicios racistas que todavía dominan el sur.

Su padre, ya mayor, sigue su lucha como abogado por los derechos de los negros y por la igualdad entre razas, pero Scout se siente completamente devastada cuando su padre se niega a defender a un hombre negro, el hijo de la niñera que la crio, acusado de atropellar y matar a un joven mientras conducía borracho. Atticus trata de hacerle ver que Maycomb no es Nueva York, que el racismo sigue muy arraigado en el sur y que la brecha entre blancos y negros no hace más que agrandarse. Cuando Scout va a ver a su antigua niñera, ya anciana, para mostrarle su afecto y su apoyo, ésta la echa de su casa diciéndole que nunca aceptará la ayuda de un blanco.

Triste y hundida, y tras decidir dejar a su prometido, que pretendía que Scout se quedara en el pueblo, ésta se marcha a Nueva York porque no puede soportar el ambiente asfixiante del sur.

Por qué razón Harper Lee nunca habló de esta novela, que se publicó tal y como se encontró, sin correcciones ni cambios, es un misterio. Lo cierto es que se ha especulado sobre si la autora quería o hubiese querido que esta obra viera la luz, ya que cuando se descubrió el manuscrito Lee vivía en una residencia de ancianos y se desconoce si alguien le preguntó al respecto. Tal vez el éxito de Matar un ruiseñor, que sobrepasa en calidad y riqueza a esta segunda/primera obra, hiciera que la escritora estadounidense decidiera "traspapelar" Ve y pon un centinela.

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