viernes, 13 de octubre de 2017

Pandora al Congo, Albert Sánchez Piñol

Contra el ruido, el silencio. Contra la ignorancia, los libros. Muchos estaréis de acuerdo en que no hay mejor manera de evadirse de lo que a uno le rodea que una buena historia. Tal y como os decía en el último post, iba a reseñar cada uno de los libros que leí este verano. El primero de la lista es Pandora al Congo, (2005) del genial Albert Sánchez Piñol. Conocí al autor gracias a mi amiga Susanna Vilagran, que me regaló hace ya años la primera novela de Sánchez Piñol. Si ya leísteis La pell freda, 2002 (La piel fría), sabréis que el catalán es un maestro a la hora de plasmar sociedades imposibles en las que las relaciones entre seres humanos y seres indefinidos no hacen más que evidenciar nuestros miedos, anhelos y sueños. Sánchez Piñol, antropólogo y africanista, aprovecha sus extensos conocimientos sobre el Congo, país al que viajó en varias ocasiones para escribir su tesis doctoral, para orquestar una novela que, como un juego de muñecas rusas, esconde dentro de ella otras historias que desvelarán, a su vez, una nueva realidad.

El punto de partida de Pandora al Congo es el Londres del inicio de la Primera Guerra Mundial. Allí, Tommy Thomson, un joven que trata de ganarse la vida como negro literario y que malvive en una peculiar pensión regentada por la inefable señora Pinkerton y habitada por personajes cuanto menos pintorescos, conoce por casualidad al abogado Edward Norton, que le encarga un trabajo muy singular. El cliente de Norton, un minero galés llamado Marcus Garvey, está acusado de haber matado a dos jóvenes hermanos, aristócratas ingleses, a los que acompañó en una expedición al Congo. Todas las pistas apuntan a que Garvey es culpable, pero Norton, encargado de su defensa, le pide a Tommy que se entreviste con aquel en la cárcel para que le explique su versión de los hechos, escriba un libro sobre su relato y que éste les sirva para exculparlo.

Es aquí donde empieza la asfixiante narración de estos tres personajes en el Congo; una historia sobre opresores y oprimidos que no saben que bajo el ardiente suelo del África más profunda se esconde el terror más absoluto.

Si en La pell freda Albert Sánchez Piñol nos hizo sentir miedo, frío y desamparo, en Pandora al Congo no podemos escapar al calor, la asfixia y la claustrofobia.

No dejéis de leer a este autor si no lo conocéis. Estoy segura de que os sorprenderá su facilidad por hilar historias sin dejar nada al azar.

 

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