El pasado verano mi hermano se fue de viaje unos días a
Dublín. Como yo había vivido allí hacía ya algunos (bastantes) años, me
preguntó si quería que me trajera algo de Irlanda para recordar “viejos
tiempos”. Como no era posible que me trajera una pinta de Guinness recién
servida de un pub del inigualable “Pub Crawl” del centro de Dublín (algo así
como una ruta de pubs), me dediqué a revisar las reseñas literarias del Irish
Times dominical para saber qué leían los irlandeses.
Me decidí, sin ningún tipo de criterio más que el best-selling, por un thriller de Liz Nugent. No conocía a esta autora
irlandesa, tan sólo tenía publicado un libro en castellano, El
bueno de Oliver (Unravelling
Oliver), 2013, que no había leído y del cual no tenía referencias. Pero, aun
así, no tuve dudas acerca de mi elección.
Y no me he arrepentido en absoluto. Si queréis leer una
novela de suspense de esas que no os dejan dormir no dudéis en leer a Liz
Nugent. El primer párrafo ya te deja pegada a la página cual niño dando
lametazos a un helado de vainilla. Y es así hasta la última palabra. Éste es su argumento:
“Las últimas personas a las esperaríamos ver con una prostituta
drogadicta son a un respetado juez y su solitaria esposa. Y su plan no era en absoluto
matarla y enterrarla en su exquisito jardín de barrio residencial. Pero Andrew
y Lydia Fitzsimmons se encuentran en esta desafortunada situación.
Mientras Lydia trata por todos los medios de proteger a su
inocente hijo Lawrence y a su estatus social, su marido empieza a desmoronarse.
Pero Lawrence no es tan ingenuo como Lydia piensa y la obsesión de aquél por la
familia de la chica asesinada acabará por destruir a su propia familia.”
De la novela me
sorprendieron y entusiasmaron dos cosas:
Primera. – A pesar de ser un thriller técnicamente perfecto,
con todas sus estratagemas y giros para dejar a los lectores con el corazón en
un puño, me gustó que profundizara en un tema que me interesa particularmente:
¿Qué lleva a las personas a ser malas? Nadie nace malo; sus vivencias y
circunstancias los hacen malos. Y aquí vengo a reafirmar lo que ya comenté en
la reseña que hice del libro de Parinoush
Saniee, Una voz escondida. Lo que pervierte a las personas es la falta
de amor y de protección por parte de sus padres. La frialdad, el desinterés y
la crueldad pueden convertir a un niño en un ser malévolo. Y Nugent nos lo
planta en la cara en esta novela.
Segunda. – La autora debe de haber bebido de las fuentes de
una de las mejores escritoras de novela costumbrista irlandesa de todos los
tiempos, Maeve Binchy. Es imposible
leer a Nugent sin ver escondida tras los renglones a Binchy. La caracterización
de los personajes, la ambientación, el lenguaje… todo eso llevado al thriller
psicológico da como resultado una obra redonda.
Lying in wait todavía no ha sido traducida al castellano, pero no creo que
tarde en hacerlo. Si tenéis oportunidad de leerla en su idioma original no
perdáis el tiempo. Lo pasaréis realmente bien.

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